Respuestas Catolicas Inmediatas

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padre luis toro

 

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Los hermanos separados niegan que haya una distinción entre adorar y venerar, y que un católico que se encomienda a la imagen de María, se hinca, y le enciende una veladora equivale a adorar y en consecuencia a la idolatría (adoración de ídolos) ¿Será así?

Lo cierto es que la Biblia si distingue entre adorar a Dios y honrar a un hombre santo, y cuando los católicos nos encomendamos a María o a algún santo, lo hacemos dirigiendo nuestra petición ulteriormente a Dios, a través de algún santo, pero nada de idolatría como falsamente se nos acusa cuando nos hincamos frente a alguna estatua de yeso o ante una imagen y les prendemos veladoras.

 

Tipos de culto católico

 

La Iglesia católica reconoce y distingue cinco tipos de culto:

Latría

Es un término proveniente del latín, latrīa y éste a su vez del griego: λατρεια (adoración o culto), usado en la teología católica para referirse a la forma más alta de reverencia, el culto de adoración que en sentido estricto, sólo debe dirigirse y ofrecerse absolutamente a Dios, la humanidad de Cristo, la Eucaristía, porque en el Sacramento está presente "totus Christus", en alma y cuerpo, como hombre y como Dios.

El Diccionario de la RAE señala: Latría. (Del lat. latrīa, y este del gr. λατρεία, adoración). 1. f. Rel. Reverencia, culto y adoración que solo se debe a Dios.

 

En el Apocalipsis 5:11,12 se da un excelente ejemplo de adoración:

"Vi y oí la voz de muchos ángeles en derredor del trono, y de los vivientes y de los ancianos; y era su número de miríadas de miríadas y de millares de millares, que decían a grandes voces: Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la bendición. Y los cuatro vivientes respondieron: Amén. Y los ancianos cayeron de hinojos y adoraron."

Al sacramento de la Eucaristía se le debe rendir el culto de latría, es decir la adoración reservada a Dios, tanto durante la celebración eucarística, como fuera de ella. Dice el desinger: Dz 878

"No queda, pues, ningún lugar a duda de que, conforme a la costumbre recibida de siempre en la Iglesia Católica, todos los fieles de Cristo en su veneración a este santísimo sacramento [la Eucaristía] deben tributarle aquel culto de latría que se debe al verdadero Dios" [Can. 6].

Como dijimos, esta adoración se debe a Dios y a cualquiera de las tres Divinas Personas, de manera que podemos adorarlas o juntas o separadas, y el acto principal de esta adoración es el Sacrificio del Altar

 

Latría relativa:

La latría relativa se tributa a los objetos que tuvieron contacto con el cuerpo de Jesús, la cuna, los clavos, la lanza, el pesebre el santo sudario, la sabana santa. Este culto se dirige también directamente a un objeto o cosa pero termina en la persona que este objeto representa como la santa Cruz. En consecuencia, el homenaje no descansa en el símbolo(que sería idolatría), sino que se dirige a la persona asociada al símbolo.

Por tanto las palabras que hay que recordar son absoluto y relativo. Cuando el honor se dan directamente a la persona implicada, el honor se llama absoluto. Cuando se dirige por medio de una imagen de la persona se llama latría relativa.

 

Hiperdulía

Este culto es el que se tributa a María santísima, por ser madre del salvador, por su participación en el plan divino de la salvación de los hombres, Ella está por encima de todos los ángeles y todos los santos. En consecuencia, el tipo de culto que ofrecemos a María Santísima recibe es inferior al culto de latría, tributado sólo a Dios; y superior al culto de dulía, tributado a los Santos.

 

La encíclica Marialis cultus 57 nos dice:

"Cristo es el único camino al Padre (cf. Jn 14, 4-11). Cristo es el modelo supremo al que el discípulo debe conformar la propia conducta (cf. Jn 13, 15), hasta lograr tener sus mismos sentimientos (cf. Fil 2,5), vivir de su vida y poseer su Espíritu (cf. Gál 2, 20; Rom 8, 10-11); esto es lo que la Iglesia ha enseñado en todo tiempo y nada en la acción pastoral debe oscurecer esta doctrina. Pero la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo y amaestrada por una experiencia secular, reconoce que también la piedad a la Santísima Virgen, de modo subordinado a la piedad hacia el Salvador y en conexión con ella..."

En consecuencia la Iglesia Católica enseña a darle un culto especifico a María que no es lo mismo que adoración debida solo a Dios. Para un teólogo (y también para mí) venerar en sumo grado significa respetar y admirar mucho. Así pues yo venero en sumo grado a María, la Madre de Jesucristo y Madre nuestra por el papel que tuvo en la historia de la Salvación.

Dulía:

 

(Griego doulia; Latín servitus)

Término teológico que designa el honor tributado a los santos, a los ángeles. Al patriarca bendito San José se le considera el primero de los santos, dedicándosele un culto de protodulía. San José es proclamado patrono universal de la Iglesia por Pío IX en 1870.

El culto de Dulía a los santos, a diferencia del culto látrico, no es obligatorio en la práctica, sólo es obligatorio en la doctrina. En otras palabras, un católico no está obligado a venerar a los santos, pero sí está obligado a reconocer como válida la veneración a los mismos. No importa lo bueno que sea una persona no recibirá veneración (dulia) en la Iglesia Católica hasta que es declarado venerable y, finalmente, santo por la Iglesia.

 

Es interesante como los primeros Cristianos si diferenciaban entre el culto que se debe solo a Dios y el culto que se debe a los santos. Cornelio, de origen gentil, intenta rendir culto a Pedro como a un enviado divino; Pedro se lo prohíbe:

Hechos 10:25-26 Cuando Pedro entró, Cornelio le salió al encuentro, y se arrodilló a sus pies en señal de veneración. Pedro lo alzó diciendo: Levántate, también yo soy hombre.

 

La palabra griega que se usa aquí es proskuneo προσκυνέω, hacer reverencia, dar obediencia a (de pros, hacia, y kuneo, besar). Es la palabra que con más frecuencia se traduce como adorar en el Nuevo Testamento.

 

Otro caso similar lo encontramos en el libro del Apocalipsis:

Pero él me dijo: ¡No lo hagas!, que soy siervo como tú y tus hermanos los profetas y los que guardan las palabras de este libro. A Dios debes adorar. Rev 22:9

Aquí Juan intenta hacer al ángel la cortesía de adoración, pero el ángel rehusa correctamente esa cortesía extremada, que es un honor de latría, la cual sólo se debe a Dios.

 

Dulía relativa:

Es el culto dedicado a ciertas imágenes como la imagen de la guadalupana y a las reliquias de santos, fragmentos de su ropa o de algo que el santo usaba durante su vida (rosario, Biblia, cruz, etc).

Incluso los niños pequeños que crecen en un hogar católico conocen esta distinción. Tenemos el ejemplo; un maestro preguntó a los niños en la clase de catecismo: ¿cuál es la diferencia entre un crucifijo y la Sagrada Eucaristía (después de la consagración) un niño correctamente dijo: por un crucifijo vemos a Jesús, pero él no está allí, en la Eucaristía, nosotros no vemos a Jesús, pero Él está allí.

Si uno ofrece una flor a su madre en el Día de la Madre da un honor absoluto a su madre, y si ofrece una flor a la imagen de su madre muerta da un tipo de honor relativo. La distinción es que el honor no se detiene en la imagen prefabricada sino que realmente mira en la imagen lo que está ausente pero presente en otro lugar.

 

Ahora, la biblia hace clara distinción entre latría y dulía:

1Cr 29:20 Después dijo David a toda la asamblea: "Bendigan a Yavé su Dios", y toda la asamblea bendijo a Yavé, el Dios de sus padres, y se arrodillaron para postrarse (shajah שָׁחָה, adorar, postrarse, bajarse, inclinarse), ante Yavé y ante el rey. Shajah es el término que comúnmente se usa para llegar ante Dios en adoración (como en 1ª Sam 15:25 y Jer 7:2).

Obviamente los israelitas distinguieron aquí a Dios y al Rey, y a pesar de que en un mismo acto se arrodillaron y se postraron ante el Rey, no le tributaron latría al Rey sino a Dios, y algún tipo de reverencia al Rey.

Ahora vemos algunos otros casos de Dulía tributado a personajes santos del Antigua Testamento y a los ángeles:

En Levitico 19, 32 está escrito: "Ponte en pie ante las canas y honra (hadar (הָדַר, honrar, preferir, enaltecerse) el rostro del anciano".

Jos 5:14 Contestó: No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. Después le preguntó: ¿Qué orden trae mi señor a su siervo?

 

El hecho es que la Biblia no aborda la cuestión de la veneración en el Nuevo Pacto en gran detalle quizás las razones principales es el hecho de que la primera generación de santos estaban aun vivos, pero muy pronto la Iglesia militante sintió una conexión verdadera y viva con la Iglesia triunfante, y por eso los primeros cristianos pintaron cuadros de santos en las catacumbas romanas, pedían su intercesión, cantaban himnos a María, etc.

Los católicos veneramos a los santos en cuanto a la imitación de ellos en su relación con Dios. Pablo escribió extensamente acerca de la importancia de la imitación espiritual como hacemos los católicos referente a imitar a los santos.

 

1ª Cor 4:16 Os ruego, pues, que seáis mis imitadores.

1ª Cor 11:1 Sed mis imitadores, como lo soy de Cristo.

Fil 3:17 Hermanos, sed imitadores míos...

El autor del libro de Hebreos también hace hincapié en la importancia de la imitación de los verdaderos líderes espirituales:

Heb 6:12 y no seáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.

 

Heb 13:7 Recordad a vuestros guías, que os transmitieron la Palabra de Dios;

¿Pero en qué momento debemos trazar la raya de nuestro honor tributado a Dios, a la santísima virgen María y los Santos? Pues la diferencia práctica es la santa Misa.

Para los católicos, es la más alta forma de adoración posible, y se ofrece sólo a Dios Padre por el Hijo. Todas las otras formas de distinción que se otorga a la Santísima Virgen, los santos, los ángeles y palidecen en comparación con la Misa.

Dios te bendiga.

Autor: Jorge Baca Ramirez

 

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