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Detrás de cada división, herejía o sectarismo generalmente hay algunos valores que debemos de rescatar. En el caso de los Lefebvristas(Tradicionalistas) sucede algo similar. Rescatemos los valores, muchas veces ocultos, detras de sus ataques y de sus errores.
Por Martín Zavala M.P.D.
¿Qué es el lefebvrismo?
El
30 de junio de 1988 el Arzobispo Marcel Lefébvre(1905-1991) consumó el último
cisma que ha desgarrado la unidad de la Iglesia Católica, al consagrar Obispos
sin mandato apostólico a cuatro de sus seguidores en la "Fraternidad
Sacerdotal de San Pío X".
A
ningún Obispo - señala el canon 1013- le es lícito conferir la ordenación
episcopal sin que conste previamente el mandato del Papa:
"El
Obispo que confiere a alguien la consagración episcopal sin mandato pontífico,
así como el que recibe de él la consagración - añade el canon 1382- incurren
en excomunión latae sententia(inmediata) reservada a la Sede Apostólica".
Es decir, que por el mismo hecho su excomunión fue automática.
Monseñor
Lefébvre y quienes le siguen, se declaran guardianes de la fe y de la tradición
y rechazan el espíritu del Concilio Vaticano II y las reformas que inspiró.
Según ellos la Iglesia Católica está infectada de modernismo, y que hay un
falso ecumenismo que se encuentra en el origen de todas las innovaciones del
Vaticano II, en la liturgia, en las relaciones nuevas de la Iglesia y del mundo,
en la concepción de la Iglesia misma, que la conduce a su ruina y a los católicos
a la apostasía.
En
realidad, al igual que las sectas, se consideran la verdadera fe y por querer
defender su propia versión terminaron provocando mas divisiones. Pretendiendo
ser fieles a la Tradición, terminaron rechazandola en su expresión mas
visible: La Iglesia
Las divisiones
y los "signos de los tiempos"
Detrás
de cada división, herejía o sectarismo generalmente hay algunos valores que
debemos de rescatar. El surgimiento de los cismas o divisiones son tambien una
presencia inquietante que ponen al descubierto cierto malestar y fallas presentes en la Iglesia, es necesario entonces hacer un
examen de conciencia a partir de el cisma de Lefebvre para descubrir y corregir
lo bueno y rescatable. Asi como normalmente en un divorcio ambas partes tienen
algo de culpa, algo similar sucede en el caso de las separaciones en el campo
religioso. Comunmente nuestras fallas como Iglesia Católica serán, no en lo
doctrinal, pero si en lo pastoral.
Es entonces cuando estos valores se
convierten en signos de los tiempos que nos manifiestan legitimas y válidas
aspiraciones para vivir el Reino de Dios.
Sin
duda alguna que si sabemos aprovechar y poner en práctica lo rescatable de esta
división entonces esa corriente tenderá a desaparecer como ha sucedido con
tantas otras a través de los siglos que una vez cumplida su misión sus valores
son absorbidos por aquella única Iglesia que Cristo fundó: la Católica.
En
primer lugar, creo que es necesario de parte de cada uno de nosotros un examen
de conciencia sobre el tema, como dijo el Card. Hyacinthe Thiandoum, Arzobispo
de Dakar:
"Si la Iglesia es comunión y sus miembros son
solidarios entre sí, entonces este drama es nuesto drama".
Lo más
claro para ayudarnos a hacer este
examen de conciencia es la conferencia del Card. Ratzinger pronunciada en
Santiago de Chile y en Bogotá. Allí comentó que la Santa Sede, debido a su
actitud de querer encontrar una solución al problema con Mons. Lefebvre, ha
recibido muchas críticas, y que "es una contradicción que sean
precisamente ellos quienes no han dejado pasar por alto ninguna ocasión para
vociferar en todo el mundo su desobediencia al Papa y a las declaraciones
magisteriales de los últimos veinte años...
El
mismo fenómeno en su conjunto no sería pensable si no estuvieran también en
juego elementos positivos, que generalmente no encuentran suficiente espacio
vital en la Iglesia de hoy".
El cisma de Lefebvre,
tradicionalistas y valores a rescatar.
Debemos dejarnos preguntar en serio sobre las
deficiencias en nuestra pastoral, que son denunciadas por el cisma de los
lefebvristas(tradicionalistas).
Veamos algunos aspectos:
1.
Lugares donde la Eucaristía se ha convertido en una simple reunión
comunitaria, despojandola de su profundo sentido sagrado de presencia divina.
Olvidaron que la liturgia no es un festival, ni es una reunión placentera para
solamente convivir... Los hombres... se sienten engañados cuando el misterio se
convierte en diversión, cuando el actor principal en la liturgia ya no es el
Dios vivo, sino el sacerdote, el coro o el animador litúrgico".
2.
La arbitrariedad en la fe y sobretodo en la liturgia. Cuando se llega a pensar
que hay que hacer la celebración novedosa inventando formas a diestra y
siniestra para hacerla mas "atractiva". Esto lleva a muchas personas a
preguntarse si la Iglesia de hoy es realmente todavía la misma de ayer... La
única manera de hacer creíble el Vaticano II es presentarlo claramente como lo
que es: una parte de la entera y única Tradición de la Iglesia y de su
fe".
3.
"Es verdad que, en el movimiento espiritual del tiempo post-conciliar, se
daba muchas veces un olvido, incluso una supresión de la cuestión de la
verdad... La verdad apareció de pronto como una pretensión demasiado alta, un
triunfalismo...". Esto "se verifica de modo claro en la crisis en la
que han caído el ideal y la praxis misionera". De aquí que "si
conseguimos mostrar y vivir de nuevo la totalidad de lo católico en estos
puntos, entonces podemos esperar que el cisma de Lefebvre no será de larga
duración". Es necesario superar el relativismo doctrinal y moral,
hay que
perder el miedo a señalar
la Vardad sobre el hombre, sobre la Iglesia y sobre Dios.
4.
Hay que reconocer que los graves abusos del progresismo empujaron, muchas veces,
a posiciones cada vez más endurecidas. La exageración del progresismo en
Francia nos hace comprender la reacción contraria. Comunmente será así: cada
vez que caigamos en extremismos o polarizemos la fe hacia algun aspecto surgirá
el extremos opuesto como una reacción natural. Si queremos evitar que esto
suceda hay que luchas siempre por vivir la fe de una manera radical, pero sin
manipularla y sin perder la visión integral=católica que posee.
5.
No en último lugar hay que señalar la falta de justicia y la falta de caridad
de la que hacen gala, de hecho, los abusos de algunos promotores de la renovación
y del progreso, llegando al ensañamiento con aquellos que no comparten sus teorías.
Históricamente los llamados "integristas conservadores" aparecen como
una reacción ante las gravísimas actitudes -en la doctrina y en los hechos-
del progresismo. En palabras mas sencillas, "ojo" o cuidado con cierto
tipo de "liberadores" que pretendiendo liberar terminan oprimiendo al querer
imponer sus ideas. De ‘liberadores' se convierten en opresores.
6.
Implementar en la catequesis y en pastoral contenidos apológeticos (defensa de
la fe) que clarifiquen y ayuden a dar una verdadera identidad al católico en este mundo donde el pluralismo religioso
es un hecho. La libertad religiosa, como ya se menciono, no es un
indiferentismo religioso como algunos lo han malinterpretado.
7.
Si bien la promoción del Ecumenismo es una prioridad en la Iglesia y a ello no
debemos renunciar, la denuncia del lefebvrismo en contra de esto, bien podría
ser aplicada cuando líderes católicos han caído en un ecumenismo ingenuo y
falso desprovisto de las directrices que ha marcado el magisterio de la Iglesia.
Esto lo que ha provocado es el favorecimiento de comunidades católicas como
caldo de cultivo para el aumento grave y preocupante de las sectas
fundamentalistas y antiecumenicas por querer practicarlo con ellas.
Claro.
Uno de los ‘desacuerdos' de los lefebvristas era el diálogo y apertura a
otras iglesias mediante el ecumenismo. El error de ellos fue rechazar todo esto,
mientras que el error nuestro fue que muchos practican un ecumenismo ingenuo que
cae en el indiferentismo.
Esto
creo comunidades católicas con una apertura "pseudoecuménica" y
fueron presa fácil del proselitismo agresivo de la sectas fundamentalistas. Lo
ideal sería una práctica ecumenica y apologética al mismo tiempo como
elementos complementarios en la pastoral. Cada una con sus objetivos propios
pero complementandose en la búsqueda de la Unidad. O bien como personalmente le
llamo: desarrollar un ecumenismo
apologético=Diálogo con
identidad y una apologética ecuménica=Identidad
con diálogo.
8.
Otro signo importante a meditar es el llamado de atención del lefebvrismo sobre
la "libertad religiosa". Desgraciadamente no es poco común
encontrar pastores católicos que llegan a confundir este término con el de la
indiferencia relgiosa. Piensan, dicen y actuan como si todo fuera lo mismo.
Frases como: todas la religiones son buenas, lo importante es vivir bien, hay que respetarlos y dejarlos, cada
quien su fe, es el mismo Dios, hay que dejarlos que escogan cualquier Iglesia...
y otras por el estilo son fruto de una desconocimiento de el verdadero sentido
de la "libertad religiosa", del documento y directrices que sobre esto
ha emitido el magisterio de la Iglesia y de una sana eclesiología.
Sin
duda que esto ha sido un factor importante que ha favorecido de alguna manera la
explosión del sectarismo en muchas comunidades católicas donde miles o
millones de fieles han ido a parar a un nuevo grupo religioso ante la
indiferencia del pastor.
9.
Hay que reconocer y deplorar algunas desviaciones de diferentes grados que
algunos realizan a la hora de
aplicar la reforma litúrgica: ritos inventados, homilías improvisadas, cantos
que no favorecen el sentido de lo sagrado, coros convertidos en artistas litúrgicos,
ministerios de liturgia con deficiente formación, lectores instantaneos (a ver
quién quiere pasar), falta de catequesis litúrgica, descuido e indiferencia o
desprecio hacia la religiosidad popular y su relación con la vida litúrgica...
esto no es malo, es pésimo. Es urgente entender y valorar lo sagrado de la
liturgia y en especial de la Eucaristía. Es Dios mismo manifestandose
sacramentalmente, es para honrar y adorar al Dios verdaderos y santificarnos al
estar en comunión con él.
10.
Respecto a la colegialidad episcopal que rechazan los lefevristas es conveniente
anotar en relación con esto, la presentación del Motu Propio del Papa Juan
Pablo II titulado "Apostolos Suos" sobre las Conferencias episcopales.
En el sínodo de 1985, numerosos obispos pidieron que se aclarara el status teológico
y la autoridad doctrinal de las conferencias episcopales; sobre todo para evitar
la confusión que lleva a muchos católicos a ver las conferencias de obispos
como instancias instituidas para el "gobierno pastoral" de toda una
nación y por encima de la autoridad de cada obispo. En el mismo sínodo, los
obispos habían reconocido que las conferencias episcopales eran valiosas
instancias que permitían a cada obispo residente desarrollar mejor sus tareas y
responsabilidades. Sin embargo, señalaban que éstas enfrentaban tres posibles
riesgos que debían ser evitados:
*
convertirse en estructuras burocráticas con capacidad de decisión en lo
pastoral.
*
coartar la libertad de los obispos para actuar con pleno derecho y autoridad en
su propia diócesis.
*
elevarse como entidades autónomas a la autoridad del Papa.
En resumen, creemos
que puede haber una sana y legítima evolución "en el mismo sentido
y con el mismo contenido". Rescatemos de una manera autocrítica los
elementos positivos y señalamientos fruto de esta división.
"Examínenlo todo y quedense con lo bueno" 1 Tes 5,21
Nuestra postura tendría que ser la de
estar comprometidos en una renovación
en fidelidad, o lo que es lo mismo, fidelidad en renovación. De esta manera
asimilaremos los "signos de los tiempos" de esta división.
Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.
Si no lo eres te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana(Ef 4,13), la BIblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo, la santa Tradición y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica(Mt 16,18).
Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted...?
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
Recuerda que debes de luchar por conocer, vivir, predicar, celebrar y defender tu fe para ser un auténtico cristiano.
Para profundizar este tema te recomiendo los CD's de defensa de la fe en www.defiendetufe.com
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