La Santa Sede ha tomado acción contra cuatro centros
de educación religiosa en México ya que han
fallado al no seguir las enseñanzas de la Iglesia Católica. Antes de que los
detuviera Roma, estos centros eran seminarios así como centros de preparación
para hombres y mujeres, religiosos y seglares.
Dos
de los Centros de la Conferencia Mexicana de Institutos Religiosos - Instituto
Interreligiosos (Inter) y el Centro de Estudios Teológicos (CET) -- se les ha
suspendido su autoridad de enseñanza. Dos centros Jesuitas -- Instituto
Teológico del Colegio Máximo de Cristo Rey y Centro de Reflexión Teológica --
se les ha ordenado que únicamente acepten estudiantes Jesuitas.
Más
de 500 estudiantes han tenido que interrumpir sus estudios como resultado de
esta acción. Todos estos centros se encuentran ubicados en el área de la ciudad
de México, y la mayoría de los estudiantes vinieron de diócesis y ordenes
religiosas de diferentes estados de la República.
La
Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede ha solicitado a la
presente autoridad de la Conferencia Mexicana de Institutos Religiosos dirigir
los esfuerzos del Instituto Interreligioso y el Centro de Estudios Teológicos
para corregir el problema. La Congregación dió instrucciones a los Jesuitas de
hacer lo mismo con los centros que administran.
La
Congregación encontró que el Instituto Interreligioso y el Centro de Estudios
Teológicos "han sido causa de confusión y controversia, debido a la opción
tomada en torno de la Teología de la Liberación en su forma inicial e
incierta". Como consecuencia la Congregación ha decidido, que "el
Inter y el CET sean suspendidos en sus funciones al final del presente ciclo
escolar, y la directiva de la CIRM tome a su cargo la elaboración de un nuevo
proyecto que asegure las condiciones necesarias de la enseñanza teológica y de
fidelidad al magisterio de la Iglesia".
En
los dos centros Jesuitas se enseñaba la Liberación de la Teología, y también
entusiasmaban a los estudiantes a desarrollar actitudes críticas y
cuestionables acerca del magisterio y sus obispos, y el uso de métodos que no
ha aprobado la Santa Sede.
"Es
necesario, por lo tanto, poner en claro la naturaleza y finalidad del
Instituto", le advirtió esto la Congregación a los Jesuitas. "Se
impone la separación de la formación teológica de los futuros sacerdotes de
toda otra formación teológica en el ámbito de la ciencias religiosas; se
precisa asegurar un cuerpo de profesores de calidad y a la vez que de
confianza. Para ello, la Congregación para la Educación Católica determina que
el Instituto Teológico y el anexo queden destinados solo para alumnos miembros
de la Compañía de Jesús. Deberá procederse de inmediato a su regularización
académica, que se refiere concretamente a garantizar la rectitud doctrinal de
las enseñanzas y la propiedad del método pedagógico."
Mario
López Barrio, provincial superior de los Jesuitas en México, comentó a los
noticieros como respuesta a las acciones de la Congregación que los Jesuitas se
encuentran en completa "armonía con Roma". Y a pesar de que aceptó
las sanciones de Roma, López indicó que las restricciones impuestas a los dos
centros Jesuitas eran el resultado de un "mal entendido".
"Ambos
institutos se han esforzado en transmitir reflexiones teológicas apegadas a la
religión católica y al evangelio, con preferencia hacia los pobres, que es la
misma ideología de la Iglesia y que los obispos también han adoptado como
propia", indicó López. Los Jesuitas prometieron "trabajar para
corregir y mejorar todo lo que sea necesario para servir mejor a la Iglesia y
la sociedad".
La
Conferencia Mexicana de Institutos Religiosos no hizo ninguna declaración
pública acerca de la orden de Roma de cerrar dichos centros de enseñanza que
están bajo su tutela, y ninguno de los afectados por esta decisión quiso hacer
algún comentario.
De
acuerdo con el periódico National Catholic Reporter, un semanario Católico
liberal de Estados Unidos, la acción tomada por la Congregación para la
Educación Católica provocó "descontento y confusión" entre las
ordenes religiosas de México.
A
pesar de que la decisión de la Congregación no se hizo pública , los detalles
de las sanciones se obtuvieron por medio de las cartas que en Febrero de 1997
se enviaron al Padre Jorge Ortiz, presidente de la Conferencia Mexicana de
Institutos Religiosos, al Provincial de los Jesuitas con la firma del Cardenal
Pio Laghi, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica. Alguien dió
la información que contenían esas cartas a la prensa.
"La
misiva confidencial dirigida al Provindical de los Jesuitas, que reflejaba las
conclusiones de la investigación realizada por la comisión, fue sorpresivamente
filtrada a la prensa de la izquierda, que quiso presentar el hecho como un
supuesto 'intervencionismo' de la Santa Sede," informó la Agencia Católica
de noticias ACI Prensa en Julio.
Sin
embargo solo algunos periódicos reportaron que la Santa Sede hubiera tomado
cartas en el asunto, el mas notable fue el del periódico El Universal en su
publicación del 14 Marzo. Aun 8 meses después de que las sanciones se
impusieron, cuatro diferentes sacerdotes de Tijuana que fueron entrevistados
comentaron no saber nada de la decisión de dicha Congregación. "Si estaban
enseñando liberación de la teología, se merecían esa sanción", comentó uno
de los sacerdotes entrevistados.
Mientras
que la prensa izquierdista calificaba la decisión de la Santa Sede como una
intervención del Vaticano en los asuntos domésticos de México, la verdad es que
las recomendaciones que provocaron las sanciones fueron hechas por un
prominente prelado Mexicano, Arzobispo Javier Lozano Barragán, la cabeza del
Consejo Pontificio para el cuidado de la salud de los trabajadores en Roma y
anterior Obispo de Zacatecas.
Monseñor
Lozano fungía como Obispo de Zacatecas cuando se le solicitó que dirigiera un
equipo de observadores de la educación impartida a los sacerdotes y religiosos
en México. El estudio de Mons. Lozano era parte de un laborioso trabajo a nivel
mundial sobre la formación sacerdotal. Aparte de México, se llevaron a cabo
investigaciones en otros seminarios e institutos religiosos en Estados Unidos,
Argentina, Brasil, Filipinas, Italia, Venezuela, Canadá, España, Francia y
Portugal. Todas estas investigaciones se llevaron a cabo bajo la autoridad de
la Santa Sede.
Monseñor
Lozano visitó seminarios en México durante Abril y Mayo de 1995. Envió sus
recomendaciones a la Santa Sede en Marzo de 1996. El Cardenal Laghi envió sus
cartas informando de las sanciones a los cuatro centros antes mencionados en
Febrero de 1997.
De
acuerdo con ACI Prensa, el Cardenal quizá nunca hubiera mandado esas cartas --
que después terminaron dando información a la prensa -- si no hubiera sido por
la presión de los obispos de México para que se hiciera algo con respecto a
estos cuatro centros de enseñanza.
"Varios
obispos mexicanos escribieron al Cardenal Laghi mencionando su 'seria
preocupación', tanto por los contenidos abiertamente contrarios al Magisterio
como por la metodología utilizada por esos centros, y la 'grave ruptura' que
este producía en la unidad teológica y pastoral del clero en muchas diócesis",
reportó SELAT, un órgano de ACI Prensa.
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
Recuerda que debes de luchar por conocer, vivir, predicar, celebrar y defender tu fe para ser un auténtico cristiano.