Al hombre que aplica la racionalidad cuesta creerle cómo estos “supermercados del engaño” logran mantener en muchos casos sus inscripciones a cupo cubierto. Basta con acercarse a uno de estos sitios para comprobar la afluencia de víctimas pidiendo por un turno o vacante como si de una clínica médica o colegio se tratase. Deteniéndonos a escuchar el discurso de sus “profesionales” “docentes” o “terapeutas” advertimos que más allá de lo hilarante que nos resultan los títulos que estos personajes se atribuyen, notamos un léxico pseudocientífico con palabras extrañas inventadas y/o reformadas que pueden engañar a ciertos individuos que no analizan significados; o su formación cultural o intelecto, lamentablemente se lo impide. ¿Qué motivos son los que logran que algunas personas participen de estos institutos de la estafa?
1- He probado con distintos médicos y ninguno logró remediar mi dolencia.
2- Luego de un largo período probando distintos medicamentos siento que éstos no me hacen efecto.
3- Llevo meses de psicoterapia, mucho dinero gastado y mis problemas emocionales por momentos regresan.
4- Quiero estudiar algo distinto, algo que no sea tan formal y estructurado como la universidad.
5- Estos tratamientos son milenarios y los antiguos eran más sabios que el hombre actual.
6- Probaré con las terapias alternativas y las orientales, las convencionales sólo atacan la enfermedad.
7- Intentaré con el Yoga y la Meditación, que puedo perder, además y de no resultar ¿qué mal pueden causarme?
Éstos y otros planteos son los más corrientes que las personas hacen a la hora de ser captados y estafados por los grupos del “mercado espiritual”. Si bien el tema hasta este punto es grave, no todo termina aquí. Uno de los problemas a los que las víctimas se enfrentaran además de las falsas curaciones, educación capciosa y por ende estafa, es ante la confusión espiritual. Es común que en estos grupos se los adoctrine a los adeptos con sincretismos esotéricos – religiosos. Afirmaciones como éstas son frecuentes:
-Buda, Cristo y Saint Germain fueron maestros iniciados de distintas jerarquías.
-Dejo emanar a mi Cristo interior.
-La solución esta en mí y todo lo puedo.
-Perfeccionándome puedo lograr ser un maestro ascendido.
-Yo soy el que Soy. -Entonces: “Yo soy Dios”.
La falta de compromiso, la asistencia a un grupo que no impone dogmas de rectitud moral ni promesas de premio o castigo eternos, la oportunidad de “autosuperarnos” en la “rueda karmica” y “si en esta vida no soy lo suficientemente bueno y capaz, en la próxima lo seré”, “su vida es miserable por que el lo quiere”, “esta pagando su deuda karmica”, “yo lo decreto”, son evidencias de la irresponsabilidad, la desconfianza, la baja autoestima, el egoísmo y el vacío espiritual manifiesto en la sociedad actual donde el sitio de los valores perdidos es ocupado por el egocentrismo y las relaciones narcisistas. Finalmente quiero exponer una frase utilizada por el escritor brasilero Pablo Cohelo, en su libro “El Alquimista” que junto a otros es un fiel exponente de la literatura nuevaerista* y utilizado por gran parte de los consumidores de este gran mercado de la “estafa espiritual”.
El autor escribe respecto a la “leyenda personal”, esta frase con algo de aroma a “predestinación” y “autorredención”, representaría la búsqueda individual de nuestro destino y una salvación en la poco clara y confusa búsqueda de la nueva era. Todo lo relacionado con la nueva era es confusamente complejo, mágico y oculto, y carente de simpleza y verdades. Al invertir el significado (antónimos) de la frase “Leyenda Personal”, es evidente encontrar un mensaje auténtico y por consiguiente de mejor sentido. Dios te siga bendiciendo y no te dejes engañar.
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