Ore, y Dios me respondió
Todo comenzó con la oración que le dirigí a Dios el 16 de Diciembre del año pasado y que a continuación transcribo:
“Padre santo que estás en los cielos
santificado y glorificado sea tu nombre
por toda la eternidad
te alabo y bendigo buen Dios Trino
y te doy las gracias
por tu amor y misericordia para conmigo
sabiendo que me das en cada momento lo que necesito.
Te pido perdón por mis fallos
por todas las veces que he pecado
de falta de amor con mi familia y los demás
en estos 9 últimos años
de mi andar en las iglesias protestantes
gracias por todos aquellos que sí han sido verdaderos hermanos
y que Tú me diste y por el amor que he recibido de los mismos,
perdona y pon arrepentimiento y conversión a todos aquellos
que no lo son y tan que tan solo
se dedican a manipular conciencias de forma sectaria
y que Tú sabes cuales son.
Y ahora Padre quiero que me des la fortaleza
para enfrentarme a los problemas o al rechazo
cuando tenga que estar firme
ante los demás con motivo del paso
que he decidido dar, entre otras causas
para aumentar y consolidar mi comunión contigo
y buscar que mis obras
en esta vida sean de tu agrado
conforme a tus mandamientos como la causa principal
sin olvidar la otra gran importante para Ti:
el aumentar la unidad y el amor en mi familia
por ello,
considero y deseo que sea tu voluntad también,
aparte de necesario, este abandono de mi afiliación
a las iglesias evangélicas o protestantes.
Dirígeme de nuevo en mi retorno
a la Santa Iglesia Católica a una buena comunidad
parroquial donde se viva de forma lo más auténticamente
posible dentro de nuestras imperfecciones y fallos
tu Santo Evangelio y donde encuentre un buen compañerismo
cristiano y católico para que puedan hacerse realidad
las principales causas que te he referido antes.
Esto te lo pido en el nombre de Jesús
confiado en que tu me guiarás.
Amén.”
Al día siguiente 17 de Diciembre de 2003, Dios contestó mi oración dándome la convicción y la paz suficientes en mi corazón para dar el paso de solicitar mi adhesión a la Parroquia de mi barrio, donde de nuevo mediante la Eucaristía y otras muchas actividades, mi familia y yo servimos al Señor en la medida de nuestras posibilidades. Allí también he recibido de Jesús, la intercesión y el favor de Nuestra Bendita Madre María(Jn 19,26) que vela día y noche por todos nosotros sus hijos adoptivos y la comunión con todos Santos que nos han precedido en la historia que en este mundo está construyendo la verdadera iglesia de Jesucristo fundada por sus apóstoles y cuya cabeza es Pedro (Jn 1,42; Jn 21,15; Lc 22,31; Mt 16,18...)